Por: Dr. Impuestos
Ganbatte: esfuérzate al máximo

Muchos nos preguntamos ¿cuándo regresaremos a la normalidad? y describimos normalidad como todas las actividades, comportamientos, estilos y formas que utilizábamos hasta febrero de 2020. Cada vez es más claro que regresar a lo mismo es poco probable que ocurra, así como tampoco nos mantendremos como hoy. La “nueva normalidad”, término utilizado después de eventos catastróficos como la primera guerra mundial, los ataques del 11 de Septiembre de 2001, la crisis hipotecaria de 2008 y, ahora, en la pandemia; es un gran dilema de determinar “cuándo” se alcanzará.
En las sociedades desarrolladas como Estados Unidos, un 23% de la PEA realizaba teletrabajo en 2018 y, en los países nórdicos, incluso más. En las corporaciones consideradas exitosas, existía un importante número de personas que realizaban teletrabajo, años antes de la pandemia. Soy testigo de pruebas exitosas, cuando el trabajo asignado es medible y puedo ejercer control o supervisión remota. A modo de ejemplo, los gestores de call center, teniendo una buena conexión de internet tienen rendimientos iguales o superiores en teletrabajo que en trabajo presencial. Las tareas administrativas que van desde la contabilidad, las compras, los análisis igualmente pueden ser desarrollados remotamente casi sin afectación. Si extrapolamos el mundo, actualmente, se mueve en la economía de servicios, mucho más que en la industria o la agricultura.
Hace 60 años, el mundo era diferente, la mayoría de los trabajos eran manuales, inclusive hablando de profesionales de servicios. A modo de ejemplo, la burocracia pública tenía que tipear en papel y entregar documentos físicos a los ciudadanos, ahora, la entrega la realiza la web, la mayoría de los formatos son auto llenados y básicamente el mismo usuario completa la información. Los servicios son el 60% de la economía mundial, por ende, hay oportunidades importantes de digitalizar, atender remotamente, controlar remotamente, facturar y cobrar, lo que es un buen augurio al mantenimiento del teletrabajo.
En el otro lado de la ecuación está el trabajador. Encuestas realizadas muestran que excepto los jóvenes definidos como aquellos menores a 30 o que bordeen los 30, muestran interés en el trabajo presencial, probablemente dado que parte de su vida social está en el centro laboral, así como necesitan de una mayor interacción para ascender y desarrollarse profesionalmente, e incluso que tienen menos miedo a los efectos de la pandemia. Recordemos que la gente tiene más amigos de joven y menos conforme avanza la edad, incluso en las redes sociales. El 86% de los encuestados, millennials, considera que trabajando solos son más productivos.
Los segmentos de población mayores que, de hecho, en su mayoría, tienen una familia, mayoritariamente, prefieren el trabajo remoto; por ende, parte de la decisión del empleador tiene que considerar la edad, la preparación académica y el tipo de trabajo en sí para determinar el mantenimiento o no del teletrabajo. La satisfacción laboral se incrementa hasta un 50% con trabajo remoto, así como pierden 10 minutos menos al día en distracciones (la media de empleados se distrae 31 minutos al día y el 7% de su tiempo conversan con la línea de supervisión) y mejoran un 13% la productividad.
Hay un factor negativo asociado al teletrabajo, que tiene que ver con la creatividad o solución de problemas en la empresa. Normalmente las soluciones, mejoras y optimizaciones se dan en discusión de grupos “brain storms”, reuniones, pero hasta con la casualidad de ver eventos y darles atención. Con el teletrabajo disminuye la creatividad colectiva al tener un menor contacto.
En los factores positivos se encuentran el menor uso de recursos, el menor nivel de gastos, el abandonar prácticas o tareas que no generan valor, o la misma duración de las actividades. Ahora, gracias a zoom que fija, al menos en la versión gratis de la aplicación, un límite de 40 minutos para las reuniones, estás se han hecho más eficientes. Los estudios demuestran que hay mejoras en productividad con el teletrabajo, sin embargo, si toda la empresa se encuentra en teletrabajo la productividad disminuye. Las renuncias se reducen en un 25%.
A veces, como decía un apreciado jefe, hay que ser más sicólogo que matemático. Albert Ellis usa un modelo de sicología cognitiva denominado ABC, A = acontecimientos, B = beliefs (creencias), C = causas. El modelo genera una lógica que las consecuencias son las respuestas al acontecimiento. Las creencias son variables múltiples, ideas, prejuicios, valores, experiencias como cada uno de nosotros percibe la realidad, por ende, cada empleador considerará que la decisión que tome va a ser la mejor decisión y tiene razón, así es.
Sugiero que previo a la decisión realice el análisis para su situación personal, lo que aplique para usted, seguramente debe aplicar para los trabajadores. Considere que la vacunación en nuestros países no será masiva en el año 2021, diagrame que actividades le son importantes controlar y establezca esos foros de control. Analice un modelo híbrido que es el que más probablemente utilice el mundo, teletrabajo parcial, probablemente entre un 40 a 60%, es decir, 2 a 3 días de trabajo presencial (la gente es más productiva martes, miércoles y jueves). En cualquiera de los casos, programe las fechas de control y hágalas cumplir.
Recuerde que el 70% de la fuerza de trabajo mundial teletrabaja al menos uno de los cinco días laborables, actualmente. En Ecuador, la mayoría de la fuerza laboral activa gana el sueldo básico (sujeto a error se cita que 7 de cada 10 ecuatorianos gana menos de USD 500 al mes). El tiempo de transporte en Quito medio para ir y regresar del trabajo son 8,5 horas semanales que representan un 4 a 5% de su salario neto. El teletrabajo le genera una mejora en la calidad de vida y horas que puede utilizar así como representa un incremento salarial al tener un gasto menor en transporte.