
Nuestro negocio se basa en 3 principios: pasión por
las inversiones, respeto al riesgo y cultura de sociedad,
eso determina quienes somos. Rothchild
Seguramente habría muchas diferencias si sabríamos cuando moriríamos. La Biblia dice que nadie sabe la hora ni el lugar. En la vida práctica todos sabemos que los seres humanos somos finitos y como regla general cuando envejecemos dejaremos de trabajar, sea porque ya no nos contratan, por decisión propia o por otras limitaciones.
Las sociedades modernas conscientes de esta necesidad crearon un esquema de proveer a quienes se jubilan de fondos para poder cubrir sus necesidades. En nuestro entorno el término de jubilado, pensionado sintetiza esta condición.
La primera pregunta es a qué edad me jubilo, y hay múltiples respuestas. En las fuerzas armadas y policiales, obtengo una pensión después de 20 años de servicio, por ende, algunos se podrían jubilar incluso antes de cumplir 40 años de edad, en el aporte de las empresas privadas o los auto afiliados puedo jubilarme al cumplir 40 años de aportes, ósea podría jubilarme a partir de los 58 años, en el caso de las mujeres a partir de los 60 años y hombres a partir de los 65, y podríamos hablar de esquemas de pensión parcial que son variadas. En el mundo podríamos decir que la edad de jubilación es 65 años, y como siempre hay países que llegan a los 70 y algunos como Grecia que tenían una edad mucho menor, y que según analistas fue una de las causas de la crisis económica que tuvieron.
Si sería por decisión propia seguramente habría personas que se jubilarían sin haber trabajado, y seguramente muchos quisieran hacerlo a una temprana edad, igualmente el valor de la jubilación mientras más alto mejor. Lamentablemente contra el deseo generalizado el valor de la pensión va a estar condicionado por las características del país donde habitemos, así como del valor de nuestros ingresos. En Europa tener una pensión de 3.000 euros no es algo excepcional, y como regla general en los países desarrollados el valor de la jubilación es muy parecido a los ingresos que tuvimos durante nuestra vida laboral.
En nuestro país solo 3 de cada 10 personas, tienen un empleo adecuado, es decir un empleo con un salario que al menos iguale al mínimo que establece la ley, y que tenga aportes a la seguridad social, por ende, que tenga derecho a jubilación. Con la misma lógica y es un hecho lamentable, únicamente 3 de cada 10 adultos mayores tienen una pensión. La pregunta es como sobreviven los 7 quienes no tienen pensión.
En países árabes, africanos y diría casi todos los latinos, un gran número de gente vive de aportes familiares. No es extraño en nuestra sociedad que el adulto mayor viva en casa de sus hijos quienes le proveen además de compañía y apoyo de necesidades materiales. Hay otro grupo que vive de sus propias rentas, generalmente derivada de arriendos de propiedades. Hay unos muy pocos que tienen rentas financieras.
Como ven, el acceder a una jubilación ya nos da un status de privilegiados en esta parte del mundo.
El valor de nuestra jubilación debería ser similar al ingreso que percibimos en nuestra vida laboral, con eso nuestra calidad de vida se mantendría inalterada. Algunos me corregirán diciendo que los adultos mayores tienen menores necesidades al no tener hijos que mantener, mientras otras dirán que las necesidades aumentan al requerir mayores cuidados y atención médica. Sin ahondar en el análisis veamos la realidad, 7 de cada 10 ecuatorianos ganan el sueldo básico. El 70% de la fuerza laboral ecuatoriana aporta a título personal y patronal el 21% de aproximadamente 450 dólares, es decir unos 95 dólares mensuales. Asumimos que la totalidad de este aporte se coloca en una cuenta de inversiones para ganar intereses, que obviamente es un supuesto irreal dado que estos fondos sirven para cubrir gastos de salud, mortuorios, y que solo una porción menor entra a los fondos de jubilación que hoy por hoy, se canalizan a través del Banco de la Seguridad Social a préstamos e inversiones, con cuyo interés en teoría van a cubrir las pensiones actuales y futuras.
En los 40 años de aportes este 70% de jubilados aportará 45.600 dólares a la seguridad social en su vida. Probablemente se darán incrementos salariales que haga que esos aportes sean mayores, pero también sabemos que la inflación los contrarrestará por ende asumimos un mundo ideal. Si la tasa de inversión es del 6% que es la media de una inversión en un instrumento financiero, cada uno de nosotros 40 años después tendríamos 189 mil dólares, que igualmente invertidos al 6% me darían una pensión de 945 dólares. Si la Seguridad Social invertiría el 60% de mis aportes igualmente estaría garantizada mi pensión con al menos el sueldo mínimo.
Dicho en otras palabras, el valor de nuestras pensiones responde a nuestros ahorros, e incluso dado que cuando fallecemos no nos devuelven el valor de nuestra inversión ahorro, sino que nos entregan un montepío cuyo valor es solo una fracción de nuestro fondo, estaríamos incluso donando a la seguridad social un capital importante. Recordemos que los ecuatorianos vivimos en promedio 74 años, por ende, recibiremos pensiones por 15 años y dejamos nuestra herencia al estado.
Este mundo que debería ser así, en la realidad no existe. Si existe en países desarrollados que administran adecuadamente los recursos, o en aquellos países incluyendo Estados Unidos, en que son Fondos Privados quienes administran estos fondos. Nosotros decidimos hace 16 años, en 1995 vía consulta popular en el gobierno de Sixto Durán Ballén que queríamos que nuestros fondos de jubilación los administre el Seguro Social. Creo firmemente en el principio que vox populi, vox dei, por ende, no abogo ni critico la decisión popular, pero dado que estamos justo en una coyuntura que los Fondos de varios grupos de empleados casi totalmente del sector público pasarán a auto administrarse liberándose del control del Biess me permito hacer algunos comentarios.
Que no vuelva a pasar lo de Isspol. Pueblo que no conoce su historia está condenada a repetirla. Lo más importante es quien administre esos fondos, deben ser técnicos calificados y experimentados. Saber invertir, conocer los mercados financieros, toma años, y nadie los conoce a profundidad. Zapatero a tus zapatos dice el refrán. Esperamos que los fondos los administren profesionales financieros, no expertos en otras
Entre las ovejas se meten los lobos, a veces con piel de oveja. Los marcos de inversión deben ser restrictivos, para evitar préstamos o inversiones que nunca serían aprobados por un banco, con garantías sobre valoradas, con dudosos flujos o casos de negocios. Como regla inviertan con criterios de solvencia, en instrumentos públicos, calificados, y con emisores del tamaño y solvencia.
Que dispongan de herramientas que permitan monitorear los riesgos y que generen alertas tempranas. Que la información se reporte sea pública y auditada. Los dueños de los fondos no son los administradores, sino los miles de trabajadores, muchos de ellos ancianos que todo su esfuerzo esta materializado ahí.