
No hacer nada hace dichosos a los niños
y desgraciados a los ancianos
(Victor Hugo)
Es una de las celebraciones más extendidas del mundo. En el mundo cristiano coincide con la celebración el día de San José, carpintero, obrero. En el mundo laboral se conmemora la matanza de Chicago por una revuelta que se inició el 1 de mayo de 1886 en el Haymarket en búsqueda de la jornada laboral de 8 horas. El trabajo nace en el primer libro de la Biblia.
El Génesis 3:19 cita “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Hasta nuestros días la regla se mantiene, trabajamos para alimentarnos, para tener un techo donde habitar, y probablemente según donde nos encontremos en la pirámide económica satisfacer otras necesidades o deseos incluso lujosos.
Al inicio el hombre laboraba recolectando frutos y semillas, luego en el mundo agrícola sembrando y pastando animales. En dicho tiempo el trabajo ya era especializado, los jóvenes cuidaban los rebaños, las mujeres el mantenimiento del hogar, y el hombre la caza y agricultura. Poco a poco esta especialización generó el intercambio. Unas personas, tribus, producían ciertos bienes y necesitaban otros.
El mercado laboral probablemente se inicia en los talleres, en que el aprendiz, generalmente familiar, a cambio de techo y comida aprendía un oficio. Existe aún la práctica en los jornaleros agrícolas cuando no tienen destrezas solo se les proporcionan comida a cambio de la jornada. La relación laboral se basa en cambiar dinero por trabajo, y bajo este principio el trabajador es dependiente del patrono.
Las relaciones antagónicas entre capitalista y trabajadores nacen con la era industrial, que con el objeto de producir más, las jornadas se extendían a 12 y hasta 16 horas. Por el lado de los trabajadores y tiene mucho sentido siempre van a demandar mejores condiciones y mayores prestaciones, y por el lado empresario lo contrario. Esta lectura nos puede llevar a considerar que los empresarios no quieren el bienestar del trabajador, lo cual es contrario a la verdad. El problema laboral es el precio o costo de dichas prestaciones vs. la producción, que se denomina productividad. Hay países en donde se gana más que en otros, la principal razón es que dichos países, o empresas, producen más. Si comparamos una cadena de supermercados, veremos que todos los trabajadores tienen beneficios prescritos en las leyes, tienen prestaciones, seguridad social, mientras que en el mercado tradicional me atrevería a decir que muy pero muy pocos podrían disfrutar de un empleo adecuado. En Ecuador únicamente 3 de cada 10 empleos son dignos, término usado para definir esta formalidad. Mientras más informal es la economía menos empleos dignos se tiene.
El salario básico del Ecuador es superior a la región, e incluso supera a Albania y muy parecido a Letonia en Europa. La diferencia es que en España solo un 2% de la población gana el salario básico, en Ecuador es el 70%, de ese privilegiado 30% que tiene un empleo formal. Si podrían subir los sueldos y mejorar el bienestar de las personas sería perfecto, sin embargo sabemos como lo vemos hoy en día que cuando suben los sueldos suben los precios, y al final del día compramos lo mismo que antes. Lo más importante no es valor del salario sino lo que podemos comprar con él para lo cual hay que buscar sea a nivel de empresas o países la eficiencia.
En Ecuador una casa en una ciudad principal puede valer 60 mil dólares, que equivale a unos 10 años de salario mínimo incluyendo todas las prestaciones. El valor medio de una vivienda en Estados Unidos es 359 mil y la media de ingresos es 34 mil, ósea igualmente unos 10 años de ingresos. En Hong Kong se necesitan muchos más años de salario para tener una vivienda, y en Venezuela más de un siglo. No pretendemos comparar la calidad de vivienda en los países es simplemente una relación que nos dice que lo importante del ingreso es lo que puedo acceder, más que el valor en sí. En Cuba o en la Rusia comunista los salarios eran bajísimos sin embargo todos tenían casas, salud y educación gratuitas.
Otro problema del mercado laboral es la inequidad. La lógica es que si hago un mismo trabajo gano lo mismo, sin embargo a nivel mundial y con mucha más profundidad en el Ecuador, hay personas que por su raza, edad, género, ganan mas o menos. El Diario el Comercio publica cifras entristecedoras, que corroboran lo que todos saben, las mujeres, las minorías raciales y quienes tienen más de 40 años ganan menos. A nivel clasista Diario El País citaba que en las empresas que cotizan en Bolsa en España ganan 76 veces más que los trabajadores de las empresas que dirigen. En Ecuador los máximos ejecutivos de las empresas más grandes que cotizan en bolsa, registran las mismas proporciones, es decir un ejecutivo puede ganar 40 mil dólares mensuales. Para disgusto de muchos hace ligeramente más de 2000 años en el auge del Imperio Romano, los senadores ganaban 100 veces más que el pueblo.
La vida laboral, en teoría inicia alrededor de los 20 años y termina en la jubilación a los 65. En el pasado este ciclo era más longevo. Cada vez es más difícil conseguir empleo después de los 40, y muy difícil que las carreras no acaben antes de los 50. Hay excepciones que comprueben la regla. En los ingresos pasa lo mismo, entre los 35 y 45 años es cuando más ganamos, a partir de los 45 los ingresos se reducen.
Si queremos que la gente gane más, la respuesta es el nivel de educación, mientras más educada, capacitada es la persona por lo general gana más. Así mismo existen profesiones o actividades que perciben mayores ingresos y en la actualidad en todas ellas la vinculación con la tecnología es clarísima. En las sociedades más ricas, la proporción de ingenieros es mayor. En el futuro cercano existirán profesiones que hoy no existen.
Ningún empleado hace fortuna. Los altos ingresos están relacionados a los emprendedores o profesionales de libre ejercicio, aquí y en el mundo entero.