Por: Dr. Impuestos
Ganbatte: esfuérzate al máximo

Muchos nos preguntamos ¿cuándo regresaremos a la normalidad? y describimos normalidad como todas las actividades, comportamientos, estilos y formas que utilizábamos hasta febrero de 2020. Cada vez es más claro que regresar a lo mismo es poco probable que ocurra, así como tampoco nos mantendremos como hoy. La “nueva normalidad”, término utilizado después de eventos catastróficos como la primera guerra mundial, los ataques del 11 de Septiembre de 2001, la crisis hipotecaria de 2008 y, ahora, en la pandemia; es un gran dilema de determinar “cuándo” se alcanzará.
El cuando lo establece el consumidor, nuestros clientes, el momento en que ellos realicen más o menos las mismas actividades que antes. Ahí, alcanzaremos esa nueva normalidad. La sensación de seguridad en el consumidor se logrará cuando el miedo al contagio disminuya drásticamente, sea por la “inmunidad del rebaño” o que la vacunación generalizada se logre.
La inmunidad del rebaño, que es lo que nos pasa cuando un 60% a 70% de la población fue infectada por el veneno (virus en latín), o que las cifras de vacunados alcancen porcentajes parecidos, se alcanzará en momentos diferentes en el mundo. Bill Gates proyecta que en los países ricos esto se alcanzaría a finales de septiembre de 2021, y en los países pobres en el tercer trimestre de 2022.
Un epidemiólogo peruano, calculaba a finales de febrero que, de seguir al ritmo actual, la población totalmente se vacunaría en 7 años, mientras que en Chile se alcanzó el 16% de vacunados en 21 días. En Israel está vacunada el 91% de la población y en Emiratos Árabes el 59%. En Emiratos Árabes el nivel de actividad económica actual es superior, dada la efectividad del plan de vacunación. De los 200 millones de vacunas administradas casi la mitad se ha hecho únicamente en 7 países, obviamente los más ricos.
En el caso ecuatoriano, diario El Comercio publicó que hasta abril de 2021 llegarían 2 millones de vacunas, es decir se podrían vacunar 1 millón de personas, y seguramente, por la logística esto tomará unos meses. Aún es incierto conocer cuándo el país dispondrá de las vacunas, y de cuando las tenga hasta que se apliquen será otro reto. Sin ser pesimistas, lo previsible es que aún está tierna la vacunación masiva. Por ende, la respuesta al “cuándo” es probable que no sea en 2021.
El costo económico mundial de la pandemia, según el FMI, se estima en 22 trillones de dólares, que son más o menos 220 años de producción de Ecuador, 130 millones de nuevos pobres, y todo debido a un enemigo invisible, tan pequeño, que 10 trillones de unidades pesan menos que una gota de agua.
Hay efectivamente actividades que son beneficiarias: Uber eats, Glovo, Rappi así como el canal de ventas a través de medios digitales; mientras que hoteles, y todas las actividades de entretenimiento son las grandes perdedoras. Otros severamente afectados, como venta de vehículos, nueva construcción. No será igual la recuperación en todos los sectores. A modo de ejemplo, antes de la pandemia, el 54% de la población compraba en tiendas de esquina e iban todos los días a comprar un porcentaje significativo (54%), ahora es el 37% que compra en tiendas del barrio y la visita diaria la realizan solo el 10% de los clientes. Es decir, hay cambios de hábitos y tendencias que serán ventajas o desventajas en el futuro dependiendo de la rama de negocios en la que yo me encuentre.
El cómo ocurrirá el retorno a la normalidad es la otra interrogante, algunos piensan que será como el yo-yo, otros como el despertar del oso después del invierno, otros el símil del rebosamiento de un lavabo lleno de agua. El yo-yo implica subidas y bajadas del consumo, por el advenimiento de una segunda cuarentena. En las ciudades o países donde se han presentado la segunda cuarentena, se observa que la caída del consumo es significativamente menor que en la primera cuarentena, es decir si se da, seamos menos pesimistas, los números determinan eso.
El despertar del oso, implica que, al haber estado reprimidos en nuestra vida social y el consumo, el momento que culmine la pandemia, o este derrotada, vamos a salir apresuradamente a comprar y consumir. Aunque es una alternativa en el caso de nuestro país, aunque un segmento de la población está acumulando liquidez, la mayoría no, por ende, este fenómeno se puede presentar, pero acotado, según el segmento de clientes y el tipo de negocio.
El rebosamiento del agua, también depende mucho de la liquidez. Dicen que el dinero levanta barcos. Si la economía no hubiese sido severamente afectada, y se presentaría gran demanda de los consumidores, existiría inversión, la actividad económica se incrementaría generalizadamente. Nosotros no tenemos la capacidad de emitir moneda ni grandes reservas, la incertidumbre política está presente, por ende, esto no es muy probable que ocurra.
Covidnomía es un ejemplo de incertidumbre radical. Aunque la probabilidad de pandemia era alta, no sabíamos el cuándo ni las graves consecuencias. Los modelos matemáticos o estadísticos no acertaron. Las grandes universidades de Estados Unidos creían que los fallecimientos a causa del Covid estarían entre 100 y 200 mil, hoy, superan el medio millón. Los países que mejor han resuelto la crisis, son aquellos que han lidiado con efectos similares como Japón, Corea, o los de rápida reacción como Singapur. Lo común en el éxito, ante la crisis, se resume en una estrategia japonesa, Ganbatte, que significa esfuérzate al máximo.