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EL PARO Y SUS COSTOS

A trapiche viejo, caña nueva

Concluyó el paro de la Conaie y otras organizaciones sociales. Obviamente a todos nos alegró que termine. Estimaron que el costo para el país fue de 500 millones, equivalente al 0.5% de lo que el país produce en un año.
En lenguaje positivo un amigo me decía que el país es como un flan, que se agita, pero rápidamente retoma su forma. Es sorprendente que pocos días después que el paro culminó es como que no ha pasado nada.
Me vino a la mente un curso de finanzas que tomé, en el que cada día el profesor generaba unos escenarios económicos cambiantes, unos caóticos, otros maravillosos, otros estables. Quienes mejor resultados obtuvieron en el curso fueron los argentinos, y cuando les preguntaron porque, dijeron que ya lo habían vivido en los tira y afloja de la economía argentina.

Probablemente esta capacidad de nuestro país de trabajar en cualquier escenario nos ha desarrollado esta habilidad de adaptarnos a “las que vengan”.
Lamentablemente el costo del paro no fueron 500 millones. Ese valor probablemente fue el costo durante el paro, pero el mayor costo es aquel que aun no vemos y aun no lo pagamos. Este costo oculto, es todo lo que no se va a desarrollar, impulsar a futuro por el miedo a la inestabilidad. Un empresario que está desarrollando un proyecto de infraestructura en el país comentaba que tuvo reuniones con los financiadores extranjeros, quienes decían que Ecuador es un país para pensar en el corto plazo, que la estrategia se basa en tener un pie adentro y el otro fuera, dado que cualquier cosa puede pasar.
Andres Lopez Obrador, bromeaba diciendo a los mexicanos, que aquellos que dicen que se van a ir de México, que se vayan, implícitamente manifestaba que sabía que no se irían. Creo que AMLO tiene la razón. He visto en varios países en los que se pensaba que la gente se iría y no se va, pero lo que es verdad es que los dólares de esas personas si se fueron y nunca regresaron. Ninguno de nosotros se irá a ningún lado, y viviremos en cualquier escenario. Lo que si es muy probablemente pase es que pensemos dos veces antes de hacer una nueva empresa, contratar personal, comprar un activo. No todos se afectarán, muchos ni siquiera pensaran en escenarios negativos, otros se aterrorizaran, sin embargo en la suma de todos habrá una disminución de aportes a la economía que finalmente generará un costo mucho mayor a los 500 millones estimados inicialmente.
Si tenemos empresa, pensemos en un escenario a 75 días, fecha en que vencen los plazos del gobierno para implementar los compromisos. Deberíamos tener stock para seguir produciendo, tratar de tener liquidez en la empresa para operar, anticiparnos y colocar los productos a nuestros clientes, cobrar las cuentas vencidas y todas aquellas iniciativas que precautelen la continuidad del negocio. Esperemos que nada pase, sin embargo, si somos cautos y nos preparamos para lo negativo, estaremos mucho mejor en un escenario positivo.
El gobierno quedó hipotecado ante el congreso, ante las organizaciones sociales. Cualquier momento puede haber un escenario de inestabilidad. La inestabilidad nos afectará a las empresas, fuera de nuestra filiación política. Lamentablemente tenemos que estar previendo escenarios de crisis. Talvez el escenario de 75 días no se presente, pero es casi seguro tendremos uno en un plazo no tan largo.
Nuestros países nunca han sido, y probablemente nunca tengan escenarios estables en el largo plazo. Estamos siempre en el riesgo que algo pase mañana. La solución única es anticiparse, tener planes de contingencia. Cuando uno conoce que tiene una enfermedad el negarla o maldecirla, no la arregla. La solución es aprender a vivir con ella.
Hay teorías que la pobreza al menos en una parte es autogenerada, tanto a nivel de personas como de comunidades y países. Argentina hace 100 años era el quinto país más rico del mundo. Que habrá en la política de ese país o la de Venezuela para estar donde están.