
Con las leyes pasa como con las salchichas,
es mejor no ver como se hacen (Otto von Bismark)
Un mercado es un lugar donde se compran y venden cosas o servicios. Por un precio determinado que pago recibo a cambio un bien o un servicio. En el mercado Iñaquito, participa por un lado el Municipio quien da las licencias de operación a los comerciantes, inspecciona los locales, unos guardias que previenen asaltos, la asociación de comerciantes, los proveedores que llevan los productos agrícolas, los comerciantes que nos atienden.
El mercado de valores opera con la misma lógica, el regulador es un ente estatal que es el Consejo Nacional de Valores integrado por representantes del gobierno como del sector privado.
La empresa de la Bolsa equivale a la asociación de comerciantes, que colocan unos reglamentos y reglas de juego de como se comprarán y venderán los valores, las calificadoras de riesgo que nos ayudan a analizar los riesgos de comprar dichos valores, las casas de valores que son quienes asesoran y atienden al consumidor.
En nuestras mentes cuando hablamos del término bolsa de valores, probablemente asociemos Nueva York. Incluso en nuestra mente talvez este más clara la imagen de Wall Street, la campana y muchos pantallas, que el edificio de la Avenida Amazonas y Carrión. Para ser francos Bogota, Lima, Sao Paula y en el mismo Madrid, aunque el comentario no es de una visita reciente sino de algunos años atrás, no se asemeja en nada a la imagen de Wall Street.
Cual es la diferencia. Es el tamaño de este mercado. Obviamente si comparamos el tamaño del mercado de Lima versus el de Quito, al ser Perú una economía más grande que la ecuatoriana, es lógico que sea más grande. Normalmente la capitalización de mercado, que es la suma del valor de las compañías que cotizan en la bolsa contra la producción nacional total (PIB), nos da una idea relativa de la importancia de este mercado en la economía de cada país. El valor de las compañías que cotizan en el New York Stock Exchange es de unos 26 trillones, y el PIB de Estados Unidos es 23 trillones, es decir es más grande el valor de las empresas 3200 empresas que allí cotizan que lo que produce el país en un año.
Con esa misma lógica las compañías que cotizan en la bolsa de Lima valen casi un 70% de lo que produce Perú, Colombia el 36%, Brazil 52%, la Unión Europea 54%. Casi es una regla que el desarrollo económico implica un amplio mercado de Valores. El mismo índice en el caso ecuatoriano varía del 4% en el año 2000 al 10% en el año 2020. Bolivia en el mismo indicador casi nos duplica. Estamos codo a codo con Syria, Mozambique y Uzbekistan, y para consuelo superamos a Argelia, Armenia, Bielorusia, Latvia, Kyrgyzstan, Slovakia, Sudan, Ucrania, Venezuela. Parece evidente que es un mercado chico, en un país chico.
Hay unas 50 empresas que cotizan en Bolsa, y que tengan un movimiento real un porcentaje bajo de estas 50. En Lima pasa algo similar, en no más de 10 empresas se concentra un 80% del negocio. No es por rentabilidad, de hecho invertir en acciones de bancos, como pueden ser Bolivariano, Pichincha, o Guayaquil generan cerca de un 15% anual, evidentemente unos años más otros menos, pero son muy estables. Son compañías bien manejadas, antiguas, de gran tamaño, sin embargo de todo lo que se compra y vende en la bolsa, las acciones representan alrededor del 1%. Generan un 15% de rendimiento vs 1 o 2% en las cuentas de ahorros, o 6 a 7% en pólizas e igual la compra de estas no es masiva.
Únicamente con el cambio de ley, que por cierto me parece una buena iniciativa del gobierno, no multiplicará el negocio. Si existen cambios que ayudarán como que las entidades financieras participen más activamente del negocio como ocurría en la primera década del siglo. Fondos de Inversiòn extranjeros operando en el mercado local, simplificación de creación de entidades, son positivos. Sin embargo el punto central radica en la atracción de clientes. Actualmente los clientes casi exclusivamente son un banco estatal, la banca y unos cuantos negocios institucionales. En Estados Unidos la acción de los milenials negociando desde celulares en una app ha sido un cambio que incluso impresiona a un mercado tan desarrollado, sofisticado, y gigantesco como Nueva York.
El MILA es la unión de las bolsas de Santiago, Bogota y Lima, es decir puedo comprar en Lima acciones chilenas o colombianas. Parecía una gran idea unir las bolsas de tres países pequeños y brindar mas opciones al inversionista. Los resultado después de algunos años no son alentadores. Para que el mercado funcione debe haber bastante oferta y bastante demanda, igual al mercado Iñaquito. Si solo venden papás y arroz, seguramente los caseros iremos a otro mercado.
Soy pesimista, que el mercado de acciones (renta variable se dinamice mucho). El país es muy pequeño como para ser de gran atractivo a la inversión foránea, adicional a todo lo que hemos discutido años, sobre nuestros cambiantes escenarios y criolladas. Aunque todo eso funcionaría perfecto igual es un mercado chico. Si es interesante las oportunidades energéticas, hay aún campo para grandes centrales hidroeléctricas, la refinería petrolera no satisface la demanda interna. En la construcción se necesitan viviendas para los segmentos medios y bajos. Con los instrumentos previstos en la ley y la agilidad del mercado puede haber grandes oportunidades.
Para el común de los mortales como nosotros, si nos ofrecen fondos de inversión que existen actualmente, pero pocos, vía empaquetar los mismos papeles comerciales, titularizaciones y nos permiten entran con USD 500 o USD 1000 puede generar mucha dinámica. Para los sofisticados hay oportunidades tributarias en la rentabilidad de los fondos, las estructuras fiduciarias.
Agilidad, pero esperemos buen control. Lo que ha pasado con Isspol, Decevale, quedará en la memoria de al menos los 50 mil policías afectados. Hay que evitar que nos afecten a otros cientos o miles de ciudadanos por controles laxos o negligencia profesional de parte de los reguladores sean estos entes privados o los estatales de siempre.