La piedra no puede pulirse sin fricción ni el hombre sin errores
(Proverbio Coreano)
Los Estados se parecen mucho a las personas. Aquellas personas que gastan menos de lo que les ingresa, tienen ahorros para atender las calamidades que de vez en cuando llegan, o invierten en un terreno o negocio. La lógica de este comportamiento es ir acumulando, y probablemente en el transcurrir de los años dejar herencia.
Sin embargo, hay otras personas que tienen una forma de proceder distinta y pasan endeudados y mueren así. De vez en cuando recurren a la familia o amigos que los salven y si reciben herencia la venden para pagar obligaciones. El Estado ecuatoriano opera de esta forma, subieron sus ingresos con precios de petróleo más altos, nos incrementaron los impuestos, pero siguió gastando más y más y, sobre eso, se endeudó para seguir gastando.
Quizá un mérito de los ministros de dicho tiempo fue buscar quien les preste cuando ya nadie quería prestarles. Se habló que la mesa no estaba puesta, de hecho una verdad absoluta, y empezaron a ver a quién le hacen pagar la cuenta.
En general, cuando se habla de estos temas salen a flote dos teorías. La gente de izquierda a nivel mundial promueve que se cobre a los ricos, en esta lógica se suben los impuestos a la renta de las empresas, a los patrimonios de las personas, a los ingresos de quienes más ganan. Los de derecha promueven eliminar subsidios sean a los combustibles o cualquiera que exista, disminuir el tamaño del gobierno que generalmente son menos empleados públicos y menos inversión pública.
En política toda medida afecta a alguien. La eliminación de los combustibles generó el levantamiento de octubre de 2019 que todos recordamos. En Colombia, en los meses recientes se produjeron revueltas por tratar de cobrar impuestos a la clase media, y podríamos poner muchísimos ejemplos más en países asiáticos o africanos de las mismas reacciones. Hay casi un consenso mundial que el costo de la crisis del Covid la tienen que pagar los ricos.
Las medidas impositivas de la Argentina peronista son muy parecidas a las de Estados Unidos, y en esa lógica no es de sorprender el posible impuesto al patrimonio. Los afectados son 20.000 ecuatorianos que declararon en años anteriores que tienen más de 500 mil dólares de patrimonio. Si se aprueba este impuesto es directo y salvo que usted no haya declarado el patrimonio tendrá que pagarlo aplicando la fórmula simple. Si tiene un millón le tocará pagar USD 10.000 este año y el siguiente.
En el caso de las empresas aplica el mismo concepto pero empezando en aquellas que tienen más de 1 millón de patrimonio y la tasa es casi la mitad que si son personas naturales. Una empresa que tenga un millón pagaría 6 mil dólares.
Para el pago de las empresas la fórmula es más complicada, dado que tiene que cumplir que en el año 2020 haya vendido más que en el 2019 y que adicionalmente hayan presentado utilidades.
El segundo gran capítulo es sobre las exenciones. Esto era previsible y lo habíamos comentado anteriormente. Se reducirán los gastos personales como deducción. Anteriormente quienes ganaban más de 100 mil ya no podían deducir, ahora se realizarían menores deducciones en el rango de ingresos que supere los 25 mil dólares al año. La tabla del impuesto aunque tiene la misma lógica de las actuales generará más impuestos a la clase media alta hacia arriba. Según el gobierno los 300 mil ecuatorianos de más alto salario son los más afectados. Si usted es jefe, gerente, directivo estará en esta lista.
Para nivelar la balanza, hay también los beneficiados. Artículos de consumo de niños y mujeres y los desinfectantes del Covid en la importación tendrán tarifa 0%, los arriendos de tierras y los hospedajes para extranjeros igualmente 0% de IVA. Se quita el ICE a los video juegos, Netflix y compañía, a la telefonía celular. No coloco a los carros eléctricos dado que es un tema marginal, se venden poco más de 100 carros de este tipo por año.
Cuando se entra al detalle de los posibles cambios, pensaba que hay consideraciones de marketing político en el enfoque, y no les quito la razón, hay que poner una de cal y otra de arena.
En cuanto a los emprendedores y microempresarios, cuyo impuesto a la renta actual es el 2% de las ventas, se precisa que habrá cambios. De la información que hemos tenido acceso sería una tabla con porcentajes variables incluso menor a la actual, por lo que no se esperan grandes variaciones. Lo que sí está claro es que a futuro se quitarán beneficios o exoneraciones a las empresas o nuevas inversiones. Bien por aquellos que crearon empresas a partir de la ley humanitaria, tienen una ventaja fiscal que ya no será repetible.
Nos han solicitado comentarios respecto a esta ley. Lo primero que recomiendo es esperar a que entre al debate, y ver la versión final. Hemos visto los últimos años propuestas muy similares que nunca se aprobaron. Dicen en el Vaticano que aquellos cardenales que entran de candidatos a Papa, seguro salen de cardenales. Lo que estoy seguro es que la versión final de la ley es diferente a la versión que se ha enviado.
Hay muchas fuerzas ocultas que hacen que las leyes pasen o no. En el mercado se habla de una mano invisible que regula la economía. En nuestro caso estas manos invisibles tienen que ver con los lobbies de los grupos políticos, económicos, sociales y de los caciques.
Estoy seguro que el incremento de impuestos es necesario, y para aquellos que se opongan, que obviamente serán quienes se vean afectados, hay que pensar que es más barato pagar más impuestos que paralizar el país por la burocracia inoperante o por las revueltas sociales. Hay aún 400 mil personas que no consiguen los empleos perdidos pre pandemia.
Estamos en la región más dispar del mundo. Las brechas entre pseudo ricos y realmente pobres son muy fuertes. Tenemos que tener claro que, aunque nuestros impuestos vayan a saco roto tendremos que pagar más.