
Del mismo modo que las arterias
sirven para la circulación sanguínea a lo largo
del cuerpo, las vías de comunicación sirven
para la circulación de personas y productos
Si encontraremos fotos de hace 100 años de la ciudad de Quito, seguramente veremos un tranvía. En 1914 se inaguró el tranvía que operaba desde Chimbacalle hacia el centro comercial. Posteriormente en 1921 una compañía nacional operaba desde la Colón hasta el pueblo de Cotocollao, obviamente muy alejado de la ciudad en ese entonces.
Quito fue la última capital de la América del Sur en tener transporte ferroviario.
Si se inaugura pronto el Metro, seremos una de las 204 ciudades en el mundo en tener este sistema. Caracas, Bogotá, Medellín, Santiago, Buenos Aires, Rio, Sao Paulo, y otras cinco ciudades brasileñas, los tienen desde hace décadas. Recientemente, inaguró el Metro de Panamá y ahora competimos con Lima quien opera primero.
A propósito, el nombre “metro” se relaciona a metrópoli, y existe desde finales del siglo XIX siendo Londres (1863) la primera ciudad en construirlo. Actualmente el más largo está en Shanghai que tiene más de 800 kilómetros de líneas, ósea unas 20 veces mayor al que saldrá en Quito. Nueva York tiene 476 estaciones, China lo usa en 44 ciudades, 62 países tienen al menos un sistema de Metro, únicamente Dubai ya no utiliza conductores. El más bello está en Moscú (comentario personal).
En ciudad de México se transportan anualmente 837 millones de personas, y en Medellín 155 millones, mientras que el record lo tiene Moscú con 3200 millones de pasajeros por año. Diariamente lo usan 8 millones de habitantes en Seul, y casi 5 millones de New Yorkers.
Respecto al costo hay que relacionarlo con el salario o ingreso de las personas, pero nominalmente el de Nueva York es el más caro. En Quito costará alrededor de 50 centavos, que es muy similar al costo de las otras ciudades de América Latina. Al igual que hace 100 años el tranvía, el Metro atenderá longitudinalmente a la ciudad, atravesando desde Quitumbe hasta el Labrador. Tiene mucha lógica que parta de Quitumbe, por la ubicación del terminal terrestre sur, y que el mayor flujo de trabajo de la ciudad corresponde a personas que viven en el Sur de la ciudad y que laboran en el comercial centro norte. Los críticos advertirán que pronto se requerirá líneas adicionales, siendo muy probablemente la Ofelia el siguiente, y posteriormente Carapungo. En cuanto a la expansión habrá dificultades dado que los centros en expansión como son los Valles difícilmente podrán ser atendidos por las diferencias de altura respecto a la ciudad. Los trenes normalmente operan en pendientes leves, por lo que seguramente se complementará el sistema a través de cables a otros sectores.
Se advierte la competencia con el actual sistema de buses, dado que los dos están construidos longitudinalmente. A la segura el Metro desplazará muchas líneas de buses. El trayecto Quitumbe y el Labrador se hará en 25 minutos vs. la hora y media actual. El usuario siempre escogerá el más fácil.
Como siempre habrá quien pierda y quien gane, pero también oportunidades. Si estaría en la industria del transporte de buses, empezaría a pensar en rutas circulares, alrededor del sector de la Carolina, que venga por ejemplo por la Eloy Alfaro hasta la Granados, tome la Villaroel, y por la América nuevamente alcance la Eloy Alfaro. Si los coches estarían llenos cada 5 minutos se pueden transportar casi 22 mil personas. Se calcula habrán en un inicio entre 300 y 400 personas transportadas. Comercialmente es super interesante, y pasará como en todas las ciudades del mundo donde opera el metro, que en las estaciones y alrededor de estas se generarán muchos locales y centros comerciales. Cadenas de farmacias, cafeterías, aprovecharan este tráfico humano que es un potencial comprador.
Una vez que opere, lo más importante será la puntualidad y la continuidad de la operación. Esperemos que la empresa que lo administre tenga las credenciales para hacerlo. A futuro los técnicos de la ciudad ganarán experiencia y porque no se puede autoadministrar, pero aprender de los errores sería muy costoso para la ciudad.
Decían en Argentina, “ aunque los pobres se levanten muy temprano no van a encontrar a los millonarios subidos en el metro”. Efectivamente los sistemas de transporte colectivo atienden a los miles de personas que no tienen vehículos propios mayoritariamente. Quienes viven en los extremos de la ciudad utilicen entre 2 y 3 horas diarias en transportarse hasta sus centros de labores, y aunque por la pandemia hay más teletrabajo, este segmento es el que menos teletrabajo requiere. Si logramos reducir una hora diaria de transporte a 200 o 300 mil personas, les aseguro que será un logro estupendo en la calidad de vida de sus familias.
La ciudad requería este medio de transporte. Constituye un hito al igual que fueron los túneles, las vías Mariscal Sucre y Simón Bolivar, el trolebús para nuestra ciudad. Ha habido demoras en la ejecución, sin embargo, no le quita mérito al proyecto, dado que es altamente complejo, sofisticado el poder ejecutar el proyecto que probablemente ha sido uno de los de mayor inversión para el país. Felicitaciones a ese equipo de técnicos anónimos que con seguridad son quienes tienen el mèrito.
Esperemos que la ciudadanía se de cuenta, que los propietarios somos los mismos ciudadanos y que si lo conservamos es para nuestro beneficio. Ojalá no pase lo que Nueva York, que conforme el metro se aleja del centro de Manhattan, aparecen los grafitis, y el comportamiento de las personas se altera. Desearía que los estándares de limpieza sea el mismo en todas las estaciones, y que al menos dentro del metro la ciudad sea una sola.