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Nuevo año que nos espera


La visión sin ejecución es solo alucinación (Henry Ford)

El inicio de año está colmado de buenos deseos que enviamos y recibimos, propósitos de mejora, esperanza que las cosas sean mejores. Casi en todos los países del hemisferio occidental hay cábalas, de comidas, colores de ropa, que en teoría ayudarán a cumplir los propósitos.

Aterrizando en la realidad, las previsiones de la economía del próximo año casi siempre son poco alentadoras en nuestro país, y de hecho si realizamos comparaciones numéricas entre los más optimistas y los pesimistas los escenarios varían muy poco. Como regla general el Banco Central siempre vaticina un crecimiento económico mayor al que hacen los demás agentes económicos.

Los grandes negocios se relacionan mucho más al desenvolvimiento del país. Recuerdo que el dueño de uno de los bancos más grandes del país comparaba al banco como un crucero grande que no puede hacer giros rápidos ni maniobrar ágilmente, sin embargo su velocidad de crucero lo lleva a su destino. En la mayoría de negocios, el año siguiente es igual al año anterior más los nuevos proyectos, productos, procesos que cambiemos. Si no hago ningún cambio el nuevo año será muy similar al anterior más o menos la ayuda de la economía.
La economía solo en China crecerà 5.6% en 2022 vs 8% en 2021 y durante muchos años al 10%, es decir aunque crecerá se está desacelerando. En 2022 únicamente se prevé que Colombia y Paraguay crecerán más del 3% en Latinoamérica. En nuestro país el escenario es entre 0 y 2%, y 3% es record. Crecer 3% en nuestro negocio o empresa, no parece mucho. Si soy pequeño debería apostar a crecimientos del 20%, si soy mediano del 10 al 15%, y obviamente los grandes 5%. Si aplico esta lógica el desempeño de la economía no es en lo que debo focalizarme, debo analizar como lo hago dentro del negocio, y las oportunidades de fuera. Las metodologías “Foda”, aunque se siguen usando actualmente algunos prefieren “FOAR” (Oportunidades, Aspiraciones, Resultados) que esta más encaminada a medir las mejoras. Más importante que establecer una meta, es establecer las acciones iniciales necesarias para cumplirla.
La amenaza mayor según la gran mayoría de analistas, está centrada en el Covid. Los pesimistas promueven la teoría que la variante omicron, no la resiste ninguna de las vacunas, contagia 14 veces más que las anteriores, por ende, es proyectable un nuevo confinamiento con lo que esto conlleva. Si creemos esta teoría nuestro escenario va a ser similar a lo ocurrido en 2020, que para casi todos fue negativo. La otra teoría, que personalmente es en la que creo, es que omicron, es menos mortal, que el ciclo de desarrollo y por ende cierre de las olas es mucho más rápido. Lo que ha pasado en Sudáfrica y Noruega, creo que es el mejor indicador. Contagios masivos record, pocas hospitalizaciones, y reducción de picos en semanas, no en meses como las variables anteriores. Los mercados de valores en el mundo están mas alineados a esta teoría. Si esta de acuerdo con esto, no debería plantearse escenarios pesimistas. Quienes creemos en esta teoría asumimos que el covid, será de contagio comunitario, que traducido al lenguaje cotidiano es similar a gripe, que es recurrente, a todos nos da, pero que pocos mueren por ella.
El segundo gran indicador que marcará el desempeño de la economía es lo que suceda a China y Estados Unidos principalmente; aunque Europa es también un gran jugador. Las grandes economías del mundo tienen muy buen desempeño sin embargo la inflación está tocando a sus puertas. Es muy probable que los estímulos fiscales o gasto de gobierno si no empieza a retirarse al menos no crezca, lo que retirará parte de la liquidez o sobre liquidez que ha sido el motor de la recuperación. Este cambio de dinámica implicará una menor inversión extranjera o al menos mayor calidad de las inversiones, y un probable incremento de las tasas de interés. En lenguaje de negocios, la demanda o compras de estas economías probablemente no crecerán al ritmo de 2021.
América Latina ha pagado gran parte de la crisis de la pandemia con deuda externa. Actualmente el endeudamiento en promedio es el 78% del PIB en toda la regiòn. Seguramente recordarán el debate nacional cuando ingreso en funciones el Presidente Moreno, que si estaba bien calculado que el endeudamiento era 40%. Ya esta discusión es inocua, y en general los países se han endeudado para cubrir la crisis. Una mayor tasa de interés y un techo para seguir endeudándose va a limitar el gasto de los gobiernos.
Los precios de las materias primas que exportamos prevén estabilidad o incluso correcciones a la baja este año. En los factores externos parece que el común denominador es que no tendremos una ola que empuje.
En el entorno interno el incremento de salarios, e impuestos golpeará especialmente a las empresas pequeñas y medianas, cuyos propietarios (empresarios) van a tener menor liquidez y probablemente menores utilidades este año, salvo sus productos permitan un incremento de precio o nuestros procesos puedan eficientizarse.
A nivel de liquidez, aun hay mucha liquidez en el sistema, que permitirá a los bancos conceder préstamos incluso en ciertos segmentos con una tasa de interés menor. Considero que esta liquidez se mantendrá al menos hasta inicios del segundo semestre.
En Ecuador Open Business, el gobierno presentó grandes oportunidades de inversión. Lamentablemente estos proyectos tardan en ejecutarse. La construcción de la segunda fase de la refinería, la construcción de vivienda social podrían ser fuentes de desarrollo, inversión y empleo, pero en ejecutarse como mínimo creo que apuntamos al tercer trimestre.
A modo de resumen consideramos que el entorno no será de mucho apoyo, que dependemos más de las acciones que intra empresa podemos generar.