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Trámites, Costos Ocultos

Los frenos se hicieron para que los carros vayan más rápido.

Costos ocultos es aquello que dejamos de ganar o que incrementa lo que las empresas o las personas de alguna forma gastamos. A modo de ejemplo, ir al banco, nos cuesta el transporte en el bus o la gasolina del vehículo, sin embargo, el costo oculto es el tiempo en ir, tramitar y retornar, lo pudimos destinar a otra actividad que nos producía un ingreso, probablemente económico,  bienestar, descanso.

En las sociedades los tiempos son algo que a todos nos parece normal. En Lima, la gente vive a 1:45 horas del trabajo, por ende, puede gastar hasta 3:30 en ir y regresar, que equivale al 40% de su jornada de trabajo. Las súper ciudades, generalmente buscan métodos de transporte rápidos y eficientes para ahorrar millones de horas de sus habitantes que a su vez se traduce en bienestar, productividad e incluso consumo.

Es más rápido transportarse en Nueva York o Tokio, que en Quito gracias al “Metro” aunque son ciudades entre 7 y 14 veces con más habitantes.

Mientras los países son más desarrollados, las cosas se hacen más rápido y de manera más eficiente. Recuerdo a inicios de los años 90 en Estados Unidos, aunque no existía internet o incluso celulares, la renovación de la licencia de conducir se la recibía por correo, liberando de un gasto de tiempo innecesario a sus millones de habitantes. En el caso opuesto, actualmente en Venezuela, sacar un pasaporte toma alrededor de un año y adicionalmente cuesta en dólares bastante más que un pasaporte europeo.

Un pasaporte para un ecuatoriano toma unas 4 horas de trámite, y USD 70 de costo, que representa un poco más de un 15% de un salario básico mensual. En Venezuela el costo del pasaporte equivale a 40 meses de salarios y en Estados Unidos a 5 horas.

A inicios del nuevo milenio en Ecuador, y creo que aunque no me guste reconocerlo, fue un mérito del gobierno de dicha época. Se modernizaron los trámites. Comparé en esos años con Argentina, Perú y Colombia; Ecuador les sacó ventaja.

Gracias a la pandemia, se ha impulsado la industria del delivery potencialmente. Hay pocas cosas del comercio privado que se hacen presencialmente. Talvez el ejemplo más claro es lo bancario. Hay muchos menos colas, la mayor parte de los servicios de pagos, transferencia, certificados, préstamos y aperturas de cuentas se hacen por internet. No tengo el dato del ahorro en tiempo de millones de ecuatorianos que hacíamos colas en los bancos, pero estoy seguro y voy a colocar un número al ojo, con la intención que me corrijan que al menos el país ahorra 1 millón de horas al mes en filas innecesarias. Hacemos lo mismo que antes, incluso más contentos o menos molestos.

Desgraciadamente, aunque la tecnología lo permite, existe y es el mismo proceso, el sector público ha involucionado. Sacar un RUC, y un RUC todos sabemos es para pagarle dinero al mismo Estado, toma 1 y 1 ½ meses. Uno de nuestros clientes quiere escribir un libro al respecto. Están invirtiendo cerca de 3 millones en su empresa, tuvieron que ir a Ibarra y Latacunga, no lo pudieron hacer, ingresaron 5 veces en las plataformas electrónicas, en dos ocasiones les devolvieron porque a juicio del analista estaba oscura una copia.

La cita para sacar una renovación de licencia de conducir, toma hasta 3 meses. Si efectivamente salió una norma que eliminaba la caducidad, sin embargo el costo de explicar al agente de tránsito y los nervios e incomodidades se mantienen.

Podría enumerar muchos trámites que están tomando el mismo tiempo que en los años 80 en el sector público y seguro ustedes tienen muchas más referencias e historias al respecto. De los pocos casos contra tendencia, que todos los ciudadanos nos alegramos es lo que respecta a la vacunación.

A quienes nos gustan las cifras, hicimos cálculos por nuestra edad de cuando nos vacunaríamos, y los cálculos eran diciembre 2021 y probablemente febrero marzo de 2022. A la fecha, que publicamos este artículo muy probablemente en primera y segunda dosis estemos vacunados unos 10 millones de ecuatorianos. En la fecha del cambio de mando estarían menos de 2 millones. ¿Qué paso? Talvez, un cambio tecnológico de como inyectar, o se construyeron nuevos centros hospitalarios, o enfermeros y médicos más ágiles. Todos sabemos la respuesta, no cambio nada, sino ciertas definiciones, ciertos procesos, un liderazgo. Como decía el filósofo Rene Descartes, el sentido común es muchas veces el menos común de los sentidos.

El costo oculto de ese miedo a que demoren las vacunas, ocasionó, no creo que todo, pero si una parte importante de 100 mil compatriotas que fueron a buscar la vacuna en Miami. Recuerdo que el alcalde de North Miami, invitó a los latinos, que vayan a vacunarse. Que buena gente dicho señor, o talvez no tan buena gente pero si alguien con visión para el progreso de su ciudad que sabía que al menos cada turista gastaría entre pasajes, taxis, alojamiento, y por ahí la comprita que todos decimos no vamos a hacer, al menos mil dólares. En números rápidos vendieron 100 millones solo a ecuatorianos. Más o menos un 0.6% de la población de los países sudamericanos hicieron la misma romería, aquellos que fueron en muchos casos pertenecen a lo que se denomina el top 1% o en lenguaje criollo pelucón ecuatoriano, pituco peruano, enchufados, etc. Los 18 millones de vacunas que el gobierno ecuatoriano espera comprar, siendo al menos 70% de la marca china costarán, probablemente 150 millones. Si hubiésemos sido más agiles, hubiésemos, como país, aprovechado mejor los recursos.

Israel, los Emiratos Árabes, tomaron el liderazgo de vacunar, de tramitar rápidamente las vacunas, por un concepto de salud pública y cuidado de sus connacionales, pero también por el bienestar de sus economías.

Ecuador no está rebotando su economía con la misma velocidad que los vecinos y muchos menos que los países desarrollados, porque seguimos en pandemia. Necesitamos como empresas meter el acelerador, colocarnos como meta hacer las cosas al menos con la misma velocidad del 2019. Estamos acostumbrándonos a tener una velocidad menor. La gente camina más rápido en Tokio o Nueva York, que en Buenos Aires o Quito, y en Quito (estadísticamente) no juicios de valor o perjuicios más rápido que en las ciudades chicas de provincia. Necesitamos caminar más rápido en nuestros proyectos, en nuestras ejecuciones, en nuestros trámites. Decía el dueño de un banco en el que trabajé, el secreto es frenar al último cuando se entra en curva, y ser el primero en acelerar cuando inicia la recta.

Esperemos y rezaremos para eso, que al igual que el sector privado, en el sector público también les coloquen un booster como está de moda el término, y que ojalá podamos sacar un RUC en una hora, y tener una licencia en 8 días.